
DEFINICIÓN
Se conoce como bastón a la vara, por lo común con puño curvo u horizontal y contera de goma u otro material y más o menos pulimento, que sirve para apoyarse al andar y mantener el equilibrio. También es denominado garrote.
También puede utilizarse como simple adorno, insignia de mando o signo de dignidad. En este caso, pueden fabricarse de marfil, plata, oro... Así ocurre con los mandos, sobre todo, en el ámbito militar.
HISTORIA
Se detectan los primeros bastones en la prehistoria, labrados en astas de reno.
En el curso de los siglos y las civilizaciones adoptaron las características más diferenciales; unas veces mágicas o sagradas; otras, así, en los pueblos hebreo y egipcio, de autoridad. Los romanos le conservan ese rasgo; quizás el primer pueblo que los utilizó como apoyadura y sostén sea el griego. Las culturas artísticas los enriquecerá de formas e incisiones misteriosas; en Mesopotamia solían terminar sus diseños con una flor.
La Edad Media recoge esa faceta mágica y sacralizada del bastón; los recubre de oro o de plata; desarrolla el uso de los "báculos" eclesiales. Después de una crisis tendremos, en el siglo XVIII, el empleo, entre los "ilustrados", de "bastones-joyas". Con empuñaduras orfebres cubiertas de de piedras preciosas. Y siguiendo un camino paralelo al de las empuñaduras de las espadas.
Nuestro romántico siglo XIX alumbrará el "bastón-estoque" ocultando, en su fuste, el limpio acero de los duelos y del honor.
COSTE Y DIVERSIDAD
El garrote es un instrumento bastante económico. Su precio medio oscila entre dos y seis euros, aunque hay casos especiales, como son precisamente los bastones de mando que por sus peculiaridades características pueden llegan a costar hasta 3.000 euros. Eso sí, en ellos se utilizan materiales de primera calidad como el oro, la plata, el bronce o el marfil.
¿Qué hace que los precios sean tan diferentes en un bastón?
A primera vista todos nos parecen más o menos iguales pero hay diferencias importantes que a continuación detallamos:
A. El puño: Lo podemos encontrar de distintos materiales y formas. Los más interesantes son de tipo goma por su poder adherente. Los muy plásticos con sudor terminan resbalando, necesitando aumentar la fuerza para sujetarlos. Si dispone de un agarre ergonómico y bien marcado para los dedos optimizará todo el esfuerzo aplicado y nos evitará alguna lesión. Existen también con apariencia de corcho pero seguimos recomendando los puños gomosos.
B. Tubos: Lo ideal es la combinación de resistencia con ligereza. De ahí que los muy ligeros de tipo titanio sean muy caros y los excesivamente baratos sean muy pesados. Por fortuna, el término medio ofrece combinaciones de metales (aluminio-acero) que aportan pesos adecuados.
C. Expansores: Los hay de plástico, metálicos y combinados con amortiguador. Existe la posibilidad que se forme polvo de carbonato de aluminio como consecuencia de la humedad. Generalmente,si no se revisa, termina comiéndose la rosca del expansor. Como consejo de conservación, secar esta parte después de cada uso. También advertiros que para bloquear el bastón en su medida hay que aplicar una tensión moderada. No es cuestión de fuerza, machotes.
D. Punta: Hay dos tipos: puntas de acero en los bastones de primer precio y puntas de widia en los de media y alta gama. Las diferencias se basan en su desgaste y el agarre que proporcionan. Para un uso moderado apenas lo notaremos. Con las puntas vienen las rosetas; las grandes para la nieve y las más pequeñas para tierra. Aconsejamos llevar siempre la roseta puesta para evitar que se nos introduzca el bastón en fisuras y termine doblado por nuestro impulso al caminar.
LOS BASTONES DE SEGORBE
Esta producción tradicional surgida en los 80 del siglo XIX, ya cuenta en muchas empresas con la quinta generación. Su ubicación en Segorbe fue debida a que esta zona, emplazada entre montañas, permitían el cuidado de la principal fuente de materia prima.
Los bastones de Segorbe llegan a todos los rincones de la geografía nacional. De hecho, lucen en las manos de personajes tan famosos como Antonio Gala o Torrente Ballester, aunque parte de la producción también se destina a la exportación: la mayor parte de la producción se ha destinado al mercado interior nacional, pero en torno al 10 por ciento se exporta, principalmente a países de la Unión Europea, América, Asia e incluso a los países árabes, si bien de forma indirecta.
Las manos siguen siendo, desde hace más de tres generaciones, el instrumento imprescindible para la elaboración de este producto, considerado como artesanal por más que la maquinaria vaya abarcando cuotas cada vez más elevadas en el proceso de fabricación.
La vara de almez o latonero, cultivada en las riberas del río Palancia que antiguamente era la materia prima esencial de los garrotes tradicionales de Segorbe, está siendo desplazada en los últimos tiempos y para diversificar la demanda, se vienen utilizando otro tipo de maderas como el cerezo, fresno, haya nogal, la caña de bambú y el junco de Manila. Cada garrotería segorbina puede ofrecer alrededor de 200 variedades distintas de garrotes, la mayor parte con diseños originales, en base a combinar los distintos elementos que entran en su fabricación y también variando la decoración consistente en la talla y el soflamado en la parte recta del garrote.
Actualmente la industria bastonera de Segorbe ha procedido a diferenciar la producción artesanal, de la mecanizada, aportando a esta última, la maquinaria vanguardista del sector, para atender satisfactoriamente la actual exigencia del mercado con una amplia gama de bastones y muletillas de montaña, paseo, colección y ortopedia.